viernes, 21 de diciembre de 2012

De como la escuela arruina las vacaciones



Entre los tantos errores que tiene la escuela, voy a analizar el que me atormenta en este momento: la importancia que esta tiene (o al menos aparenta tener) en la vida de los que la cursan/padecen. No digo que la escuela no sea fundamental en muchos sentidos para el crecimiento, la culturización y demás, pero se le otorga demasiado protagonismo. Digo esto porque estoy a menos de 2 días de rendir Física en la instancia de Diciembre, y hasta hoy no había pensado en que, si no la apruebo, lo que puede pasar es que me la lleve a febrero. Después, a junio. Luego a diciembre nuevamente. Y como para ese momento ya estaría en 5to año de secundaria (por lo tanto el último año), tendría que aprobarla para poder ir a una universidad (al menos eso es lo que me dijeron, mi ignorancia sobre la educación terciaria, a esta altura de mi vida, se empieza a tornar peligrosa). ¿Eso es lo peor que puede pasar? ¿Que me retrase en ir a la facultad? No es el fin del mundo, ni mucho menos. Por supuesto que me planteo estas dudas recién en este momento,  al considerar la posibilidad de que no apruebe, y entonces trato de verle el lado positivo. Es curioso cómo, cuando más cosas tenga que hacer, más cosas divertidas me surgen; una forma de escapar de lo que no me gusta hacer (no estaría escribiendo esto si no tuviera esta prueba, por ejemplo). Porque, al fin y al cabo ¿que significa una materia que no rindo bien en la totalidad de mi vida entera? ¿Realmente, ese bache, ese error es capaz de arruinarme la existencia futura? Porque, aceptémoslo, mucha gente que estudió, diploma  incluido, se muere de hambre (mi padre está pasando por una situación así), mientras que otra clase de individuos gana millones haciendo pelotudeces (se me vienen millones de ejemplos a mi mente, cada uno tendrá el suyo). No estoy descubriendo nada, pero se me hace insostenible que los padres le digan a uno que si no estudia de grande no será nadie, y a la par haya gente que no debe saber ni escribir, y tenga tres mansiones y un yate. Yo, desde mi perspectiva, no me considero un ignorante por no saber aplicar el movimiento rectilíneo uniformemente variado; al contrario, me creo mucho más culto que otra gente que si la aprobó (pero eso ya forma parte de mi ego). No digo que esté en contra de que todos estudiemos las mismas materias, por más de que en el futuro no nos sirvan para nada: lo que nos brinda la escuela es “un poco de todo”, cosa de que el alumno tenga un poco de cultura general, y de que tenga bien en claro que le gusta y que le disgusta. Por supuesto, por más de que mi futuro se me venga a la mente como un vacío blanco y enorme, en el que nada ha sido trazado aún, sé muy bien que no pienso ejercer la física/matemática/química nunca más; pero no por eso estoy en desacuerdo con que vea lo básico de cada una.

 Mi situación actual es, por lo menos, insólita: es miércoles a la noche (teóricamente es jueves, pero hasta que no vea la luz del sol para mí no terminó el día), y rindo el viernes el primer trimestre de Física, que son varias cosas agrupadas bajo el nombre de Cinemática (también me llevo el segundo, Dinámica, pero ese lo decidí dejar para Febrero: era preferible estudiar un trimestre y aprobarlo, que estudiar para dos y desaprobarlos; ya que estamos, es conveniente que el tercer trimestre, cuyo nombre no recuerdo y/o no existe, no me lo llevé de pedo, porque al profesor le di pena/lástima, pero eso es otra historia). No me llevo nada más, cosa que no hace más que agrandar mi frustración. Se supone que debería haberla aprobado el lunes, y ahora ya estaría de vacaciones, haciendo lo mismo que estoy haciendo ahora, pero sin el remordimiento de que tendría que estar estudiando. En fin el destino no lo quiso (mentira, no tuvo nada que ver el destino en esto, no estudié lo suficiente) y denme un segundo que un mosquito me está rompiendo las pelotas. Ya está, no lo agarré al maldito pero me puse repelente por todo el cuerpo. Entonces, desde el lunes que estoy actuando como si realmente estuviera de vacaciones: tiré todas las fotocopias que compré durante el año (menos las de Física, por supuesto), ordené mi cuarto, como dándole la bienvenida a unas vacaciones que aún no llegaron, retomé mis hábitos lectores, volví al cine… en estos tres días (lunes, martes, miércoles), solo agarré ocasionalmente mis cuadernos, para hacer algún que otro ejercicio, porque, al haber estudiado tanto para el lunes pasado (okey,  el domingo  fue el único día que no me despegué de la silla, pero fue muy agotador), que no tengo de donde sacar fuerzas (y ganas) de hacerlo nuevamente ; es como que pusiste todo tu empeño (o al menos algo de él) en hacer algo, y tenés que hacerlo nuevamente porque te lo tiraron abajo; sumale a ese “algo” el que no sea una tarea que me agrade, y te encontrás con mi situación. Lo más probable es que mañana me las pase estudiando, diciéndome a mí mismo porqué no estudié todo estos últimos días. Seguramente pase eso. Tampoco ayuda la idea de que, aunque la apruebe, tendré que estudiar igual en febrero (obviamente que me sacaría un peso de encima, pero entre estudiar nada, estudiar un trimestre, y estudiar dos trimestres,  las últimas dos opciones son muy parecidas entre sí). En fin, suceda lo que suceda, tendré un mes para olvidarme de todo; casi puedo oler ese (merecido) descanso, a solo unas horas de distancia. No creo que, en el caso de que no apruebe la materia, sienta remordimientos durante todo Enero, o piense en todo lo que tendré que estudiar, o cosas así. Y si pienso eso, soy un tonto, o tendré mucho tiempo libre. El verano pasado, la primera vez que me llevaba una materia a febrero (biología), no tuve tiempo para pensar en eso, porque a la práctica de mi madre no se le ocurrió otra cosa que mandarme (como todos los años, y sin tener en cuenta mi edad y mis súplicas) a la colonia, lugar que detesto intensamente (te caga las vacaciones, así de simple); mi estadía en ese lugar es otra historia, que por suerte este verano no volverá a repetirse: al parecer mi madre entró en razón (finalmente). En fin, este texto llega a su fin, pero supongo que habrá un epílogo, en donde relataré con pocas palabras como me habrá ido en el examen. 01:16 de la mañana, va a ser mejor que me acueste: mañana va a ser un largo día.

Epílogo: Viernes, 14:54. Ya estoy oficialmente de vacaciones. ¿Que como me fue en la prueba?  Mal, de 4 problemas hice 2 (y no estaban lo que se dice perfecto). En fin, daré Cinemática y Dinámica en Febrero, poco importa. Tengo algo más de un mes por delante para descansar. Ayer me pasó algo curioso: era el día anterior a la prueba, y venía manejando bastante bien el remordimiento por no estar estudiando; pero igualmente sentía un vacío en el estómago, había algo que no estaba bien. Entonces me puse a ver por segunda vez “Agente Internacional”, genial película de Tom Tykwer, con Clive Owen y Naomi Watts. No es un thriller político, pero se le parece; no es una de acción, pero tiene tiros; no sé que es, pero es, y de que manera. Cuando terminó, el vacío había desaparecido. Es que claro,¿ como uno puede preocuparse por una materia, cuando Louis Salinger se recorre medio mundo luchando contra las corporaciones mundiales?